Retos y oportunidades de América Latina tras un ciclo electoral intenso

Cometemos el error de considerar América Latina como un todo monolítico, y las elecciones lo pondrán de manifiesto. No sólo en sus debilidades institucionales y económicas. También en sus idiosincrasias políticas. Y nada más lejos de la realidad. Pensemos en lo que ha ocurrido en el reciente ciclo electoral en el continente, que, además, ha coincidido con una serie de turbulencias económicas y cambiarias que la guerra comercial sólo va a acentuar. Esto ocurre en una de las zonas del mundo que más necesitan gestionar un crecimiento racional, sostenible e inclusivo. La experiencia avala aciertos y errores en estos años, con diferencias relevantes.

Turbulencias monetarias y cambiarias globales

Por un lado, el Gobierno liberal de Mauricio Macri en Argentina, cuyas perspectivas de reelección en el próximo año eran bastante buenas, se ha visto condicionado por algo tan simbólico en el país austral como la vuelta del Fondo Monetario Internacional. El FMI ha concedido una línea de crédito de unos 50 mil millones de dólares a cambio de reformas que reducirán el déficit, la deuda y, se espera, una inflación que aún supera los dos dígitos. La autoridad monetaria se ha visto obligada a subir los tipos de interés al 40%, los segundos más altos del mundo.

La causa está clara para muchos analistas: la subida de los tipos de interés de dólar por parte de la FED –fin de los estímulos y de la política heterodoxa– ha propiciado un movimiento de capital inverso de las divisas latinoamericanas, que hasta ahora ofrecían una rentabilidad mayor en un contexto de tipos casi a 0, hacia el dólar estadounidense. Algo que va más allá de Argentina, y que sin duda puede tener repercusiones en México –donde acaba de ganar el izquierdista Andrés Manuel López Obrador–, en la Colombia post-FARC en la que se ha hecho con la victoria Iván Duque, de lealtad uribista y crítico con los Acuerdos de la Habana, y finalmente en el Brasil de un Lula que, aun encarcelado, encabeza los sondeos. En Chile, el liberal Sebastián Piñera apenas lleva un año de su segundo mandato (no consecutivo, pues lo impide la Constitución), y de momento se caracteriza por la estabilidad habitual en el manejo de la macroeconomía y las finanzas.

El liberalismo político y económico en América Latina

Se ha hablado de un giro conservador de la región, pero no es algo que podemos ver tan claramente.En la misma Colombia, Duque ya ha comenzado a matizar su oposición a los Acuerdos. México es, de los países de habla hispana, el que tiene más habitantes, y no hay que descartar que el peronismo intervencionista se refuerce en Argentina tras la llegada del FMI. Por otro lado, Venezuela sigue en la miseria y el abandono pero el régimen no parece correr peligro. Siendo así, ¿se puede hablar de una América Latina que ha abandonado el populismo de izquierdas?

Este es el diagnóstico general en los medios, aunque no tanto entre los analistas. Es cierto que en países no centrales como Ecuador sí ha habido un giro pragmático, pero es algo excepcional. Además de las buenas expectativas en Brasil para el lulismo, o los matices del uribismo en Colombia, hay que tener en cuenta que la victoria de Obrador en México tiene una carga simbólica de un peso inconmensurable en la economía regional. Probablemente, esta batalla electoral haya sido la más definitoria del momento geopolítico que debemos esperar. Macri y otros gobiernos más o menos liberales en lo económico como los de Perú o Chile, no tienen tanta fuerza como a veces creemos ver.

No confundamos deseos con realidad. Y lo cierto es que América Latina, por más que se haya dicho lo contrario, mantiene la tensión populista. Queda por ver qué ocurrirá en Brasil en octubre. Lula no se podrá presentar, y queda saber si podrá podrá transferir su capital político a alguien de su partido para ganar las elecciones. Y tampoco sabemos aún cuál será el margen de maniobra del nuevo presidente mexicano. Es una buena noticia que se haya llegado a un acuerdo para la renovación del NAFTA.

Sea como fuere, en esta dupla México-Brasil se juega el futuro liberal o no de América Latina y del liberalismo político y económico en la región. Y en ello tendrá gran peso el devenir argentino. Todo pende de un hilo, aunque se haya explicado que hay un giro en la región que, sinceramente, yo no veo tan claro.Algunos dicen “rojos por fuera y blanco por dentro”, pero me temo que esta no es la cuestión. Se trata de ver si los populismos ganan y cae una democracia con debilidades institucionales muy alarmantes.